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Cólico del lactante 1. Qué es, síntomas, causas y más

El cólico del lactante es una afección que sufre uno de cada cinco bebés. Con esta cifra en mente, puedes hacerte una idea de lo frecuente que resulta este problema entre los bebés que aún se encuentran en periodo de lactancia.

El llanto incesante que causan los cólicos en el bebé supone una gran preocupación para los padres e influye negativamente en la calidad del sueño y en la tranquilidad de toda la familia.

Antes de tratar el tema de su solución y tratamiento, queremos que conozcas todos los detalles relacionados con esta afección. Para poder ponerle fin, es clave también saber en qué consiste, cuáles son sus síntomas y qué factores influyen en su aparición.

¿Qué es el cólico del lactante?

El cólico del lactante es un trastorno que se caracteriza por provocar llantos intensos y duraderos en el bebé.

Piensa que el sistema digestivo de tu pequeño aún está en proceso de maduración, y el hecho de comenzar a ingerir alimento de una manera totalmente nueva puede causar cierto impacto en su organismo.

De hecho, es muy fácil confundir el propio desarrollo gastrointestinal del bebé, que implica cambios en la flora intestinal, con lo que en realidad son cólicos.

Es imprescindible, por lo tanto, que acudas a un especialista en cuanto notes algún síntoma, para confirmar que efectivamente se trata de cólicos.

Síntomas

Para diferenciar a esta afección de otro tipo de problema (por ejemplo, simples gases o nervios), es fundamental tener bien claro sobre el cólico del lactante los síntomas que facilitan su diagnóstico. Este podría ser un buen resumen:

  • Llantos desconsolados y sin apenas descanso.
  • Interrupciones en las tomas.
  • Tensión corporal y temblores.
  • Inflamación en la zona del estómago.
  • Gases acumulados e hipo.

Causas

Esta es la gran pregunta. Nadie todavía ha logrado aclarar cuál es la causa única e inconfundible de que los bebés lactantes sufran molestias y dolores estomacales. Lo que sí se ha conseguido es establecer una serie de variables que pueden influir, en menor o mayor grado, en la aparición e intensidad de los cólicos:

  • Inmadurez del organismo: es, posiblemente, la causa más frecuente. O, al menos, la que más veces se asocia a los cólicos del lactante. Como comentábamos antes, el organismo del bebé aún está en formación y es normal que se produzcan desajustes.
  • Acumulación de gases: aunque es posible que los gases favorezca la aparición de cólicos y otros dolores estomacales, puede diferenciarse un problema de otro por el hecho de que los gases aparecen únicamente después de las comidas.
  • Intolerancias alimentarias: si, además de la leche materna, el bebé también toma de forma ocasional leche de vaca, puede suceder que desarrolle hacia esta cierta intolerancia. Ello podría causarle molestias muy similares a las que se asocian a los cólicos del lactante.
  • Factores psicológicos: la inseguridad, las preocupaciones y los nervios de los padres (sobre todo si son primerizos) son para muchos un factor determinante. Estas sensaciones acaban incidiendo en el pequeño, provocando por ejemplo que tenga un llanto más fácil.

¿Cuánto duran?

También es posible que te preguntes, acerca de los cólicos del lactante, cuánto duran. Conocer sus posibles causas es importante, pero lo que cualquiera que esté a cargo de un bebé con este problema desea es que terminen las molestias y los llantos cuanto antes.

Habitualmente, los episodios, para ser considerados efectivamente cólicos, tienen lugar por lo menos 3 horas al día, durante 3 días, en menos 3 semanas. Es lo que se conoce como la regla del 3, que se completa por el hecho de que esta dolencia suele extenderse hasta que el bebé cumple los tres meses.

Es a partir de entonces cuando, en la mayoría de los casos, los síntomas comienzan a remitir. No obstante, si consigues dar con el tratamiento adecuado, ese periodo de tiempo puede acortarse considerablemente.

¿Cuándo comienzan?

Si te preguntas cuándo comienzan los cólicos del lactante, ten en cuenta que en la mayoría de los casos suelen aparecer a partir de los 15 días de vida del bebé.

Y tienen más posibilidades de padecer cólicos cuando aún no han cumplido los tres meses. A partir de ese momento, su organismo comienza regularse y sus funciones tienden a normalizarse.

A pesar de que esta es la tónica habitual, no deberías descartar que tu bebé está sufriendo cólicos simplemente por el hecho de no encontrarse dentro de ese rango de edad.

Tratamiento

Para el tratamiento de los cólicos del lactante existen muchos y variados medicamentos. Te recomendamos optar por uno o varios de ellos solo bajo la supervisión de un especialista. Seguro que él logra dar con la clave para que tu bebé comience a encontrarse mejor.

Sin embargo, no queremos dejar de recordarte que existen otras alternativas, que incluso pueden complementar al uso de los medicamentos que te hayan recetado. Sin duda, un buen masaje para el cólico del lactante, aplicado por profesionales, será la alternativa más eficaz.

Existen numerosos tipos de masajes que alivian las molestias y fomentan el correcto crecimiento de los bebés. Y el que se ha diseñado específicamente para tratar los cólicos ha demostrado de sobra su eficacia.

En cualquier caso, y como ocurre en muchas otras situaciones, lo mejor que podemos hacer ante la posibilidad de que el bebé tenga cólicos es siempre prevenir. Entre otras cosas, no debemos olvidar la importancia de cuidar la alimentación de la madre lactante para evitar los cólicos del bebé.

Los lácteos, la soja, el café, los cítricos y cualquier alimento picante han demostrado, en mayor o menor medida, ser perjudiciales para el bebé lactante cuando son ingeridos por la madre. Te recomendamos, en este sentido, no subestimar la estrecha relación que existe entre el cólico del lactante y la alimentación de la madre.